También se indignó por el panel del próximo foro de Icare, pero dice que igual asistirá.

Estuvo diez años a la cabeza de la OTIC de la Cámara Nacional de Comercio (CNC) y luego participó de la mesa de Capital Humano en la Comisión de Productividad de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC). Fue con esa experiencia en cargos de alta dirección que a fines del año pasado Andrea Orellana decidió unirse a otras 34 mujeres que han formado parte de directorios para fundar Red MAD, corporación que tiene como fin “difundir el talento y aporte de las mujeres en altos cargos”.

“Colaborar con el camino laboral de las mujeres está relacionado con la experiencia que ha tenido cada una durante el desarrollo de ser líderes en organizadones”, comenta.

—Esa camino ha sido muy difícil?

—Sí, porque el mundo está lleno de estereotipos.

-Cómo se rompen los prejuicios?

—Con una discusión más seria y orientada a la acción. Para eso hay que generar acuerdos en común entre el mundo privado y público.

—Dos de esos actores son la CPC y la CNC. No obstante, dentro de sus directorios hay pocas mujeres.

—Que haya pocas mujeres en los gremios ha ido cambiando. Sin embargo, a veces las mujeres no se hacen visibles en la toma de decisiones, ni siquiera ponen a disposición sus talentos para ser consideradas, y eso va generando que sea más difícil incorporarlas en los altos cargos de los gremios. Es ahí donde tiene que haber renovación de liderazgos, para que se generen espacios de inclusión femenina.

—Margarita Ducci, de Red Pacto Global, señaló en entrevista con La Segunda que las mujeres son menos corruptas que los hombres. ¿Es así?

—No se puede generalizar, pero por nuestra condición de género ejercemos un liderazgo que es más alineado a los valores de la organización a la que estamos incorporadas y eso genera mayor transparencia y adopción de valores éticos.